miércoles, 17 de julio de 2013

VIDA ES MORIR

Recuerdo aquella tarde de invierno de 1977, en mi hogar se disponía el cariño que cada uno podría brindarse. Luego de quedarme sin empleo hacia de padre y madre para María, y trataba en lo posible de cumplir bien mi labor. Eran las 3:00 pm y María esperaba con ansias la llegada de su madre; me resultaba impresionante la euforia de María al ver entrar por esa puerta a mi esposa Arcila ; su despliegue de felicidad al verla me impactaba. En la comodidad de mi alcoba mi esposa y yo descansábamos y con su tierna voz me dijo seriamente Te Amo. Mis ojos se encharcaron sin explicación alguna y con toda la delicadeza la adueñe de mis labios entrelazados en los de ella en un beso de amor aquel 12 de septiembre de 1977. Aquel 13 de septiembre sentía un nudo en la garganta que me hacia sentir preocupación, María quiso salir al parque muy cerca en aquel edificio trabajaba su madre. De un momento a otro sentí el estruendo en mis pies, la tierra temblaba y lo primero que hice fue agarrar la mano de María tratando de no demostrar mayor preocupación, mis manos temblaban cuando se escucho aquel grito que atrajo mi atención fijando mi vista en la desastrosa escena. Mientras poco a poco caía aquella edificación seguida de una nube de humo y una ráfaga de aire que golpeaba mi rostro; me quede perplejo al caer en cuenta de Arcila ¿Dónde estaba? Solo reaccione cargando a mi hija en mis brazos y llevándola lejos de allí. Hoy, en este mañana del 20 de octubre de 2002, sentado en la sala de mi casa recibiendo el calor de la chimenea, recuerdo cada detalle de los 2 días que jamás olvidare en mi vida. Sonó el viejo teléfono que le pertenecía a Arcila; era María dispuesta a dar Vida a un alma inocente que llegaba nueva a este difícil mundo y hoy, cuando estuve inmerso en los recuerdos me percate de una sentencia para mi vida: Tuvo que apagarse una luz de esperanza para que después de la tempestad floreciera la primavera en un nuevo día. Y con esto acaricie el viejo gato que permanecía en mi regazo y deje liberar el mar de mis ojos. Escrita por : DANIELA ALVAREZ GOMEZ 9_A

No hay comentarios:

Publicar un comentario